¿Qué son las mermas y los desperdicios?
La merma es la pérdida física de producto que ocurre durante su almacenamiento, transporte, manipulación o transformación. Puede ser una reducción de peso, volumen o cantidad. El desperdicio, por su parte, es el material que se descarta porque no cumple los estándares o sobra del proceso. En negocios de alimentos, textiles, madera o manufactura, estas pérdidas son parte de la operación diaria.
Lo importante no es solo que ocurran, sino cómo las contabilizas, porque el tratamiento cambia según su naturaleza.
Merma normal versus merma anormal
La distinción más importante en materia contable y tributaria es esta:
- Merma normal: la que es inherente y esperada del proceso, dentro de rangos técnicos razonables. Por ejemplo, la evaporación natural de un líquido o el recorte inevitable al cortar tela. Esta merma se incorpora al costo de las unidades buenas, encareciéndolas ligeramente.
- Merma anormal: la que excede lo esperado por causas evitables, como negligencia, mal manejo, accidentes o daños. Esta no se carga al costo del producto, sino que se reconoce directamente como gasto o pérdida del periodo.
Confundirlas distorsiona el costo del inventario: si cargas al costo una merma anormal, encareces artificialmente tus productos buenos.
El efecto en el costo del inventario
La NIC 2 es clara: las mermas normales forman parte del costo de los inventarios, mientras que las pérdidas anormales de material, mano de obra u otros costos de producción se excluyen del costo y se reconocen como gasto cuando se incurren. Aplicar bien esta regla mantiene tu inventario valorado de forma razonable y tu costo de ventas fiel a la realidad.
La importancia del respaldo tributario
Para efectos del SRI, las mermas y su deducibilidad deben estar debidamente sustentadas. Sin respaldo, una pérdida puede ser observada y no aceptada como deducible. Conviene contar con:
- Actas de baja o destrucción firmadas por los responsables.
- Informes técnicos que justifiquen los porcentajes de merma esperados en tu actividad.
- Registros históricos que evidencien que la merma está dentro de rangos normales.
- Documentación fotográfica cuando corresponda.
La deducibilidad de estas pérdidas está sujeta a las condiciones de la normativa vigente, por lo que conviene revisar cada caso con tu contador.
Controlar la merma protege tu rentabilidad
Más allá de la contabilidad, medir la merma es una herramienta de gestión. Un porcentaje de merma que crece mes a mes es una señal de problemas: mal manejo, proveedores de baja calidad, procesos ineficientes o incluso sustracciones disfrazadas de pérdida. Lo que no se mide, no se controla.
Registra y controla tus mermas con AZUR
Contabilizar mermas exige registrar las salidas de inventario por este concepto y clasificarlas correctamente entre costo y gasto. El sistema de inventario de AZUR te permite registrar los ajustes de inventario por mermas y desperdicios, mantener el kardex valorado al día y reflejar el efecto contable de cada baja. Al tener el historial de tus mermas centralizado, puedes monitorear su evolución, detectar desviaciones y sustentar tus registros ante una revisión.
No dejes que las mermas se coman tu utilidad: con AZUR registras, clasificas y controlas tus mermas y desperdicios con respaldo y trazabilidad para el SRI.
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