¿Qué son los activos fijos?
Los activos fijos, o propiedad, planta y equipo, son los bienes tangibles que tu empresa usa en su operación y que no están destinados a la venta: maquinaria, vehículos, equipos de cómputo, muebles, edificios e instalaciones. Se caracterizan por tener una vida útil mayor a un año y por generar beneficios a lo largo del tiempo.
A diferencia del inventario, que rota y se vende, el activo fijo permanece y se consume gradualmente mediante la depreciación.
¿Qué se registra como activo fijo?
Un desembolso se capitaliza como activo fijo cuando cumple ciertas condiciones: es de uso duradero, tiene un valor significativo y generará beneficios futuros. Su costo inicial incluye no solo el precio de compra sino todo lo necesario para ponerlo en funcionamiento:
- Precio de adquisición menos descuentos.
- Fletes, transporte y seguros hasta su instalación.
- Costos de instalación, montaje y pruebas.
- Aranceles e impuestos no recuperables.
Los desembolsos menores o de mantenimiento rutinario, en cambio, van directo al gasto y no se capitalizan.
La ficha del activo: tu registro maestro
Cada activo debería tener su propia ficha, un expediente que concentra toda su información y permite controlarlo durante su vida útil. Una ficha completa incluye:
- Código y descripción: identificación única del bien, idealmente con etiqueta física.
- Fecha de adquisición y proveedor: respaldados por la factura de compra.
- Costo de adquisición: el valor capitalizado completo.
- Ubicación y responsable: dónde está y quién lo custodia.
- Vida útil y método de depreciación: según la naturaleza del bien.
- Depreciación acumulada y valor en libros: actualizados periodo a periodo.
- Historial de mantenimientos y mejoras.
¿Por qué es tan importante el control?
Un control ordenado de activos fijos aporta beneficios concretos. Facilita el cálculo correcto de la depreciación, que es deducible según la normativa vigente; sustenta el valor de tus bienes ante una auditoría o revisión del SRI; permite gestionar seguros con base en valores reales; y evita que activos ya inexistentes sigan figurando en tus libros inflando tu patrimonio.
El inventario de activos fijos
Al igual que la mercadería, los activos fijos deben verificarse físicamente cada cierto tiempo. Un conteo periódico coteja lo que dice la ficha contra lo que realmente existe y está en uso, detectando bienes obsoletos, extraviados o listos para dar de baja. Esta conciliación mantiene tu balance ajustado a la realidad.
Ordena tus activos con AZUR
Llevar fichas de activos en papel o en hojas de cálculo dispersas hace fácil perder el rastro de la depreciación y del valor en libros. El sistema contable de AZUR te permite registrar cada activo con su ficha completa, controlar su ubicación y responsable, calcular la depreciación de forma automática periodo a periodo y mantener actualizado el valor en libros. Todo queda integrado con tu contabilidad, de modo que el gasto por depreciación y el valor del activo se reflejan sin doble captura.
Toma el control de tu propiedad, planta y equipo: con AZUR cada activo tiene su ficha digital, su depreciación al día y su respaldo listo para cualquier revisión.
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